martes, 4 de septiembre de 2012

Nuevas generaciones


amanecieron tristes,
en tiempos de derrotas.

no había materialismo.
no había esperanza.

El grunge supo suspender
la furia.

Después de una década
de surgimientos prematuros,
de cascos amarillos,
de mujeres atrevidas,
están sonando los bares
diferente.

Tiene coherencia colectiva.
Te tocan un Silvio, un Victor.
Te cantan para vos.

Estoy feliz, es cierta la dialéctica.

Es cierto que muchos como vos
tiene un puño cerrado esperando
salir del pantalón.

He visto gente coherente
en las montañas indias.

Es decir, en los cerros mutilados
de las mineras gringas.

Precisamente ayer.

También, en los hormigueros urbanos
las hormigas trepan las paredes
y las pintan con palabras.

Pedazos de corazones te visitan
en pensamientos, en acciones
revolucionarias futuras.

Fluye un río acaudalado
cada vez, pero troncos obstruyen,
trata de matar la corriente.

Están amontonados policías,
armas nucleares,
cohetes teledirigidos,
por todo el camino.

Pero la corriente crece
las piedras despiertan
en el fondo, y se unen,
se suman.

Y van cayendo...
van cayendo a la corriente...

Van despertando el volcán,
que explota rio abajo
en una cabeza de agua,
que reconfigura el camino,
que consume explosiones,
que las abraza y les da
un beso apasionado.

Como diciendo: mi amor,
esto lo hago por amor.

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